domingo, 17 de enero de 2016

Santino

Santino durmió todas las noches junto a su madre desde que nació. Como era un bebé que se angustiaba mucho, sus padres lo llevaban a dormir con ellos. Jamás usó la cuna.
Cuando tenía 4 años, y comenzó el jardín de infantes, le compraron una cama para que durmiera solo en su cuarto azul. Santino era muy mal alumno, a decir verdad, era medio retrasado, incluso,  había diagnósticos médicos que señalaban problemas en el desarrollo cerebral.
Esto se debía a que, una vez, Santino, cuando era bebé, se atragantó con una moneda de 50 centavos. Estuvo más de media hora sin oxígeno, entre que su padre lo creyó muerto junto al  camión de bomberos de juguete, hasta que lo intubaron en el hospital Garaham.
Se salvó de la Parca, pero su cerebro quedó dañado para siempre: apenas pudo terminar el jardín de infantes y, de primero a séptimo, repitió de grado unas 15 veces, hasta que lo mandaron a una escuela para chicos especiales y pudo terminar la primaria.
A  Santino le costaba hablar, se expresaba con erre francesa y con la te en vez de la de. A esto se le sumaba una caída de la baba constante.
Los padres de Santino no podían tener relaciones sexuales porque su hijo dormía con ellos. Santino era el único problema, ellos se deseaban ardorosamente. Por otra parte, del lado de su hermana mayor, Isabel, y de su hermano menor, Julio, no había complicaciones, ya que dormían cada uno en su cuarto solos. Santino era el único escollo. No quería dejar la teta de su madre hasta los 7 años, cuando su madre se quedó sin leche. De allí en más siguió tomando mamadera hasta los 15. Amaba la leche.
César, el padre de Santino, se separó de María, su madre porque necesitaba dar expansión a su libido, factor que era impedido por la relación entre madre e hijo, porque María también era complice de esa simbiosis.
César se fue a Roma en 2010,  tres días antes de que Santino cumpliera los 16 años. María quedó destrozada. Allí armó una nueva familia, que con el tiempo llegaría a fracasar como tantas segundas familias. Mandaba una postal por mes y 3 mil pesos en efectivo por giro postal. Ese fue el padre de Santino.
A los 13 años Santino descubrió la sexualidad. Se masturbaba durante horas y horas. Llegaba a hacerse 10 pajas por día, todos los días; sin revistas, videos, ni nada que se le pareciera: su único objeto de deseo era su madre.
Disfrutaba de ver a su madre en camisón o bombacha a la noche cuando dormían juntos. Una vez, a los 15 su padre lo descubrió tocándole un seno a María, y allí fue cuando dijo basta y comenzó a planear su plan de escape. Le metió una piña en la nariz a Santino y, al día siguiente, empezó a buscar trabajo for export.
María quedo devastada después de la huida de César, y se refugió en Santino. Para el retardado esto era como una vuelta al útero materno.
Cuando Santino cumplió 18 años años, María decidió llevar a sus hijos a unas vacaciones en una casa de sus abuelos en el lago Gutiérrez, cerca de Bariloche.  A la excursión se sumó Juno, una ovejera alemána, que la familia había adoptado después de la huida de César.
Santino amaba a Juno. Corrían horas y horas, pero la cachorra enfermó gravemente una noche de tormenta, durante una nevada intensa que se dio ese año. Por las condiciones climáticas, a pesar de ser primavera, no pudo acercarse ningún veterinario. La perra ya no podía pararse y aullaba terriblemente, por lo que su abuelo, Daniel, decidió llevarla al establo y terminar con su sufrimiento.
El abuelo dejó la puerta abierta sin intención, y Santino vio cómo Daniel le clavaba un cuchillo de monte sobre el corazón. Los ojos de Santino se encendieron y lanzó un grito de horror.
El tiempo pasó, decidieron no volver a Capital y vender el departamento de Buenos Aires para disfrutar de la naturaleza y la familia.
Los años pasaron: Isabel no aguantaba el sur y decidió irse a estudiar a la UBA en capital y se casó joven con un compañero de clases. Su hermano menor, se transformó en un profesional del snowboard por lo que pasaba todo el año en Aspen, Andorra o Nueva Zelanda gracias, también, a sus grandes habilidades con la lengua inglesa.
María cumplió 65 años, Santino al mes llegó a los 29. Ya sus abuelos habían fallecido, por lo que les quedaba la casa sólo para ellos 2. María no tenía hermanos, pero seguía recibiendo los 3 mil pesos de César que ahora vivía en Saint Germain, junto a su cuarta esposa Charllotte.
Pero ese año fue terrible. María empezó a sentirse débil, hasta que ya no pudo salir de la cama. La internaron, después de muchas idas y vueltas le encontraron un cáncer terminal en el cerebro.
Madre e hijo se trasladaron a la casa del Lago Gutiérrez nuevamente. María lloraba de dolor por las noches. Santino no sabía llorar, pero estaba desesperado. Gritaba.
Una noche, María lo llamó y con su poco aliento le dijo:
-Santino, yo sé que te va a costar, pero tengo que pedirte un favor muy importante. ¿Te acordás de cómo el abuelo puso fin a al sufrimiento de Juno? Bueno: vos tenés que hacer lo mismo conmigo. Andá al establo y buscá el cuchillo del abuelo. Este es mi corazón, debajo de mi seno izquierdo. Sentilo. Ahí es donde te gustaba tomar leche.
Los Sánchez vivían a 2 kilometros. En el medio de la noche, a las 4 de la mañana, Santino apareció golpeando la puerta con sus ropas llenas de sangre.

Leer escuchando "One" de Metallica


No hay comentarios:

Publicar un comentario