miércoles, 25 de marzo de 2015

Elegía a Chet Baker (dedicada a Guido Diciervo, que me lo presentó a través de los años)

Pienso en Chet Baker
Tratando de tocar “But not for me”
En su trompeta sin dientes.

Me doy vuelta para mirar
Su poster, que cuelga
De la pared de mi cama.

Entonces eras feliz , Chet,
Allá por los ’50.
Se notaba en la forma de tomar el instrumento.

Nadie como vos
Me es tan cercano.
Nadie como vos sabe alcanzar
Las fibras del alma;
En ese jazz dulce
Y como lleno de humo.

¿Adónde te fuiste, Chet?
Porque siempre serás el único, Chet en mi vida.
¿Qué pasó en ese fatal cuarto de hotel?


“But not for me” terminó de sonar,
Pero le sigue “I fall in love to easily”;
Y los pistones continuan saltando,
elevando notas hasta el cielo.

Me duelen tus dientes rotos, Chet,
Me duelen tus pinchazos;
pero me alegro en tu leyenda,
Y trato de vivir “Time after time”,
De hacer mi pobre música,
De tratar de tocar el corazón,
Como llega al corazón cada solo tuyo.

Requiescat in pace, Chet.
Siempre seré tu admirador número uno.
Quizás entre las recompensas celestes
Te llegue a conocer.


 Juan Martín Vidal
25/3/2015

13:53 hr.

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