sábado, 8 de octubre de 2011

FURGÓN

FURGÓN

Apuntes en una agenda vieja. Último llamado. ¡Se va el tren!. ¿Adónde?- me pregunto-. Obviamente, no hay respuesta. (maldita costumbre de preguntar inconsecuencias). Una mujer me alcanza una estampita que dice “soy sola”. No es un uso gramatical, pero es tan poético. Quizás porque es tan triste y tan sencillo. Tanto más cuando esa mujer jamás habrá escuchado una palabra sobre métrica, versificación y recursos estilísticos. Mejor. Hay que terminar con el misticismo de esos tahúres de academia.
El tren continúa su derrotero. Un vendedor ofrece libros hinduistas. Reparte cinco ejemplares diferentes; uno de ellos (Problemas prácticos: soluciones espirituales) tiene unas anotaciones sobre la traducción del sánscrito. Y aunque no sé nada de sánscrito, me interesó. ¿Valor? Diez pesos. Demasiado caro-pienso- y probablemente mis ojos reflejan la negativa por lo que el vendedor regatea. Pero ya es tarde, me da vergüenza volverme atrás. Se va, lo dejo ir, lo pierdo y pienso que quizás dejé escapar la salvación eterna por la módica suma de diez pesos. ¡Maldita tacañería!
Apuntes en una agenda vieja. Me siento un flaneur. No obstante recuerdo que cierta porción de la crítica costumbrista sostiene que Baudelaire era un flaneur. Jamás!, inaceptable! Es un terrible reduccionismo. Flaneur: la palabra cobra ahora una nueva antipatía Flaneur nunca, mejor idiota que flaneur.
A lo lejos se vislumbra un parque, hay gente jugando al tenis. Maldito deporte de aristócrata venido a menos. Actividad tediosa si las hay. No me resuelvo a definir si es más aburrido jugarlo o mirarlo. Mirarlo, definitivamente. Debe haber un círculo del infierno donde sólo se juegue al tenis
Apuntes en una agenda vieja. Si me vieran mis profesores! “NUNCA ESCRIBAS AL CORRER DE LA PLUMA”. “NO HAY NADA PEOR QUE LA ESRITURA EXCESIVA”. Palabras, palabras, palabras. Quiero escribir mis impresiones antes de que se llenen de herrumbre. ¡Qué se maten mis profesores! Creo que la mayor mentira de los maestros fue hacernos creer que sabían tanto…
Miro por la ventana, me pasé de estación! Mierda! Problemas de la escritura excesiva… Al fin de cuentas, quizás haya algo de cierto en todo eso.

Juan Martín Vidal
3/10/2011

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